Juan Siemienczuk volvió de su nueva experiencia en Bolivia y abre pasos a nuevos desafíos

El técnico paranaense contó detalles de la profesión, el salir de la zona de confort y asumir nuevo retos. Su deseo de volver a Echagüe y una fuerte crítica: “Me duele mucho ver al club como está. Cuando no tenés recursos y no tenés planificación, estás en un problema. Y eso es lo que le pasa Echagüe hace años”.

Si hay algo que mantiene en vilo a un entrenador es que nunca sabe de dónde vendrán los próximos desafíos. La profesión no solo demanda estar en permanente formación y capacitación sino también estar listos para asumir nuevos retos. Juan Siemienczuk puede dar fe de ello.

El DT paranaense acaba de regresar de una nueva experiencia en el básquet de Bolivia, una plaza donde el baloncesto no tiene tanta reputación pero sí muchos deseos de crecer.

Recomendado por Sebastián Uranga, Siemienczuk llevó sus conocimientos al club La Salle de Tarija, ciudad ubicada al sur de Bolivia, a dos horas en auto desde Salta.

Su primera vez en esta entidad fue en el 2017. Llegó para dirigir al equipo que participó en la Liga Nacional de ese país. Regresó en el 2019 y tras la pandemia del Coronavirus lo volvieron a convocar en el 2021 para coordinar todo el básquet del club, de Escuelita hasta Primera División. Ahora regresó al país y espera por nuevos desafíos.

-Aceptaste una oferta de un país que no tiene un básquet insipiente. ¿Porqué decidiste irte a Bolivia?

-Quería tener una nueva experiencia. Buscando información de la Liga de Bolivia me entero que se juega con 3 extranjeros. Me pareció que trabajar en una cultura diferente, una Liga desconocida y con 3 extranjeros me podía dar un salto de calidad. Eso me tentó. Si bien la Liga es de menor calibre que la nuestra, probarme y conocer me llevó a aceptar la propuesta.

Dirigir en un lugar desconocido es parte de la formación.

-Claro que sí. Te mueve el status quo que manejás. Porque como entrenador y como persona tenés que adaptarte a distintas circunstancias. Si dirijo en Bolivia, Paraguay o Ecuador, voy a lugares y Ligas diferentes. En esos países es casi imposible entrenar en doble turno. Culturalmente son diferentes a nosotros, o te encontrás con jugadores ”profesionales” que no viven del básquet, sino que son odontólogos, ingenieros, arquitectos. Esos jugadores trabajan y recién pueden entrenar a la noche. Entonces, adaptarte esas circunstancias te hacen crecer mucho como  entrenador. Te repito, te sacan de la zona de confort y te ponen a prueba.

-Se nota tu entusiasmo. ¿La prioridad es irte a dirigir fuera de país?

-Estoy abierto a cualquier posibilidad de trabajo. Soy un entrenador que, más allá de lo económico, me gusta estar al frente de proyectos deportivos. No me gusta  que los dirigentes me armen el equipo. Por eso muchas veces quedé fuera de diferentes posibilidades de trabajo. La experiencia en Bolivia me enseñó a que hoy en día hay cuestiones que no hay que ceder pero sí flexibilizar.

LA PROFESIÓN

-¿En qué momento estás como entrenador?

-Estoy en un buen momento como entrenador, con cierto grado de madurez. Tengo 40 años y cuando arranqué tenía 24 años. De aquel equipo de Echagüe que dirigí por primera vez han pasado 16 años de nuevos conocimientos. La experiencia es muy importante. Ojo, el gran detalle del entrenador es no estar conforme con lo que estás haciendo. Siempre hay que mirar lo que sigue, no quedarte con lo que hiciste. Si no lo hacés, te estancás. Hoy, con un trayecto recorrido, siento que estoy más maduro. Desde ya, ahora habrá que tener un equipo para demostrarlo.

-¿Por qué no dirigís Liga Argentina?

-Desestimé un contrato que me ponía entre los 3 entrenadores mejores pagos de la Liga Argentina. Lo hice porque tenía la posibilidad de trabajar en la selección de Bolivia. No quise hacer esperar al club que formalmente me trajo la oferta porque esperaba por esa chance. Dirigir una selección implica un crecimiento muy grande y muchos aprendizajes. Me jugué a que salga esa posibilidad. A la semana, se cayeron las negociaciones y me quedé sin el pan y sin la torta.

-Entonces en Bolivia te tienen muy en cuenta. ¿Podrías regresar?

-Si, por los sondeos que hubo habría chances de volver. Si no hay nada en Argentina sería una linda posibilidad la de regresar para allá. O a cualquier Liga.

“ME DUELE MUCHO VER A ECHAGÜE COMO ESTÁ”

-¿Te gustaría volver a dirigir Echagüe?

-Sin dudas. Siempre lo digo, a Echagüe voy a volver en algún momento cuando las condiciones estén dadas. Y voy hacer el mayor esfuerzo para que el básquet de Liga o de formación esté en el lugar que se merece. Hay cosas que no se pueden decir, pero a mi me duele mucho ver a Echagüe como está en la parte deportiva.

-¿Cómo ves a Echagüe?

-Veo que necesita dar un salto en todas sus formas, tanto profesional como amateur. El día que se dé la posibilidad de regresar diré todo lo que pienso y lo que considero que hay que hacer. Ojalá me den la chance de hacerlo. Los mejores momentos de Echagüe fueron cuando los dirigentes les permitieron a los entrenadores tomar decisiones. Cuando los dirigentes no se metieron en la parte deportiva y dejaron a quienes se capacitaron para hacerlo, Echagüe tuvo un norte. Yo lo vi, nadie me lo contó. Y toda esa experiencia fue lo que me hizo entender por dónde quería ir como entrenador y qué es lo que debe hacer un club para trabajar a largo plazo.

-¿Echagüe no tiene un norte?

-Cuando no tenés recursos y no tenés planificación, estás en un problema. Y eso es lo que le pasa Echagüe hace años. Es muy triste. Ahora bien, si tenés planificación pero no tenés recursos, te vas acomodando igual. Eso hicimos en Unión de Santa Fe. Unión llega a la Liga A tras 11 años de trabajo. Y lo sigue teniendo. Eso es tener un norte. Tener la billetera y no saber usarla también es peligroso. Hay que planificar. Insisto, sé que algún día volveré a Echagüe.

SER DT, SER PAPÁ

-Fuiste papá hace menos de un mes. ¿Cómo te vas a manejar con esta nueva vida y la estabilidad que un DT pocas veces consigue?

-Yo viví toda la vida así. Soy entrenador más tiempo en mi vida de lo que no lo he sido. Mi esposa sabe cómo es mi profesión, que hay altos y bajos. Si bien se trabaja por un sueldo, el dinero nunca me movió a tal punto que sea una preocupación. A veces hay más ingresos y a veces menos. Eso no es el problema. Hago lo que me gusta y me dan dinero por eso. Se maneja de buena manera. Yo dirigí Escuelita, Pre Mini, Mini y Primera, y lo voy a seguir haciendo. Esta es mi vocación y por la que me formé y me formo para hacerlo a diario.

-¿Hay alguna situación en la que renegás de ser entrenador?

-No. No hay nada de la profesión que me genere malestar. La profesión te demanda tener desafíos que muchas veces no salen como uno desea, pero no es renegar de la profesión. No concibo mi vida fuera de una cancha. No va a suceder. Acordate de esta nota. Dentro de 30 años vamos a estar hablando de básquet, de mi profesión. Olvidate. Hasta el día que el cerebro me dé voy a estar dentro de una cancha.