Horacio Seguí, a 36 años del ascenso de Echagüe a la Liga Nacional: “Fue un equipo obediente, talentoso y aguerrido”

La fecha está percudida y tiene el lógico polvillo del paso del tiempo. Sin embargo, el logro alcanzado es tan importante que le pasa un plumero y lo deja reluciente.

17 de diciembre de 1985. Aquella jornada se transformó en una de los hechos deportivos más significantes del deporte entrerriano. Esa noche, Echagüe derrotó 99 a 92 a Villa Mitre de Bahía Blanca y consiguió el primer ascenso de un equipo de la provincia a la Liga Nacional de básquetbol. Todo un acontecimiento.

Horacio Juan Seguí fue uno de los protagonistas que dejó huellas. A 36 años de aquel episodio, el prestigioso y reconocido entrenador recordó junto a EL DIARIO lo que fue una temporada inolvidable.

-Hicieron historia. ¿Qué es lo primero que se le viene a la mente de aquel logro?

-Fue tanta la alegría que apenas terminó el partido me tiré a la pileta vestido. Tenía un traje azul que lo llevé a la tintorería como 10 veces. Fue el mismo que usé cuando también le ganamos a Villa Mitre en Bahía Blanca. Allá nos escupieron tanto que me quedó manchado. Fue el partido que le tiraron con un zapato a Glenn Sudhop y le pegaron en la cabeza. Todavía no sé cómo lo ganamos. Los árbitros nos pegaron una bombeada histórica. Nos cagaron a trompadas y así y todo lo ganamos igual.

-El ascenso fue con el triunfo en Paraná, pero la victoria en Bahía Blanca fue decisiva.

-Para mí, ese día ascendimos. Nosotros de local estábamos bárbaro. Nuestro problema era de visitante. En ese Hexagonal ganar de visitante valía siete puntos, no dos. Haberle ganado a Villa Mitre con Hernán Montenegro, con el extranjero Cunningham y con el choreo que nos pegaron, fue impresionante.

-El ascenso en Paraná fue una fiesta. A cancha llena.

-Nosotros siempre jugábamos a cancha llena. Teníamos una localia muy buena. El público apoyaba muchísimo. Era excelente. No era un público agresivo. Era gente que apoyaba todo el tiempo. No sé cómo será ahora, pero en aquel entonces acompañaba con el sentimiento y con el dolor cuando perdíamos. Siempre estuvo presente.

-Tras el ascenso viajaron a Tucumán para tratar de ser campeones, pero no se pudo.

-Si ganábamos éramos campeones, pero con el ascenso asegurado nos relajamos y perdimos. Tendríamos que haber salido campeones. Nos aflojó la dulzura de haber ascendió en el partido anterior.

-¿Qué se acuerda del plantel?

-Era extraordinario, con un compromiso inigualable. Aquel equipo era liderado por un Charles Parker brillante y seguido por Aníbal Sánchez. De ahí para atrás todos tiraban para adelante. Teníamos unos pibes magníficos, juveniles grandiosos. Hacíamos cambios y el equipo no se resentía porque teníamos jugadores que daban respuestas. No era un equipo egoísta. El “ya tiraste vos, ahora me toca a mi” no existía. Fue un equipo obediente, talentoso y aguerrido.

-Aquella noche Parker metió 44 puntos contra Villa Mitre.  

-Charles era grandioso. Un verdadero líder. No el líder que mandaba, sino el que guiaba el camino porque su actitud contagiaba. Te demostraba que si querías ser mejor debías trabajar y entrenar para ser el mejor. “Si no lo hacés, no vas a ayudar al equipo”, les decía. Entonces, todos iban en esa dirección. Cuando un goleador y un jugador de la estirpe de Parker tiene esos gestos, el resto copia y aprende.

-Glenn Sudhop esa temporada llegó a Paraná. Impactó con sus 2.19 metros.

-Lo traje por James Harwell. Glenn tenía un historial de NBA muy interesante, lo que no sabíamos era que tenía problemas de adicciones. Siempre lo digo, logramos el ascenso por la incidencia que tuvo Sudhop. Era un jugadorazo. Una noche jugamos con Firmat. Perdíamos por 15 puntos. En el entretiempo le dije que necesitábamos ganar, que él era clave. Entró a la cancha e hizo un desastre. La rompió y ganamos. Ganó el partido él solo. Tenía una gran conexión con Parker. Charles lo bancaba a pesar de las adicciones que tenía. Eran muy compinches.

-¿Cómo era Glenn fuera de la cancha?. Hay muchas historias sobre él.

-Brillante. Muy educado. Tenía ese tema con las adicciones, pero era muy inteligente. Tenía vicios que lo sacó de la NBA, pero un jugadorazo. Gratos recuerdos.

-¿Hace mucho que no viene a Paraná?

-Bastante. Quise ir pero no pude por la pandemia. En mi segunda vez en Echagüe fui con mi actual mujer. Ella siempre me decía que Paraná era la ciudad ideal para vivir. Se enamoró de la ciudad. Hasta lo pensamos para ir, pero después los caminos nos llevaron a quedarnos en Buenos Aires.

SU DEVOCIÓN PR ANÍBAL SÁNCHEZ

-Habló de Parker y de Sudhop. ¿Y Aníbal Sánchez?

-Cuando agarro Echagüe le cuento a “Chungo” (Orlando) Butta cual era mi idea. Y le pedí su apoyo. “Si vos no vas a tener paciencia para bancarme, esto se termina pronto”, le dije. La idea era que Aníbal pase a jugar de escolta a base. “Chungo” me dijo que le dé para adelante. Hablé con Aníbal y le aclaré sobre mi intención. Si había algo que tenía Aníbal era capacidad, esfuerzo y dedicación al trabajo. Es más, invirtió tiempo suyo para hacer lo que le pedí. A mí se me hizo fácil llevar adelante ese cambio de puesto porque él estaba totalmente enfocado en esa propuesta.

-¿Qué recuerdos tiene de él?

-Lo quise y lo quiero mucho. Tuve una relación de mucho cariño con él y su familia. Fue un vínculo muy fuerte, mucho más allá del que tiene un entrenador y jugador. Una persona que yo confiaba plenamente, en todo sentido. Aníbal fue un lujo para mí. Él privilegió su amistad conmigo y eso lo tuve siempre presente. Ha sido un honor y un orgullo haberlo dirigido. Lamento muchísimo la forma en como falleció. Muy doloroso. Siempre lo tengo presente y tengo muchas fotos de él. Fue un líder natural. Por su trabajo, por su injerencia en la cancha, por su cercanía con sus compañeros, por no tener egoísmo. Fue un gran jugador y una enorme persona. Con Aníbal, todo de 10 para arriba.

AQUEL ASCENSO

En 1985, Echagüe participó de la Liga B. La Liga Nacional daba sus primeros pasos como estructura deportiva. Horacio Juan Seguí llegó para hacerse cargo del equipo.

Aníbal Sánchez y Charles Parker fueron los símbolos de aquel plantel. Como refuerzo, el DT decidió contratar al gigante Glenn Sudhop, pivot de 2.19 metros de estatura, en reemplazo a James Harwell.

Echagüe debutó el 23 de abril con una victoria ante Sportivo San Salvador por 97 a 80. Entre la fase Clasificatoria y el Hexagonal final, el equipo tuvo un registro muy eficiente: 26 victorias y 10 derrotas.

La fecha más gloriosa fue el 17 de diciembre de 1985. Esa noche le ganó a Villa Mitre de Bahía Blanca por 99 a 92 y logró el ascenso. Parker anotó 44 puntos, Sudhop 23 y Sánchez 14.

Con el logró consumado, jugó en Tucumán por el título. Perdió contra Caja Popular 100 a 88. Igual, el objetivo estaba cumplido.

Además de Sánchez, Parker y Sudhop, el plantel lo conformaron Sergio Benedetich, Carmelo Mendoza, Sergio Padula, Fabián Arroniz, Miguel Zandomeni, Horacio Pacheco, Hernán Bonarrigo, Diego Mugherli y Gabriel López.