3 de enero, una fecha que duele: se cumplen 32 años del fallecimiento de Aníbal Sánchez

Sin dudas fue uno de los ídolos más grande que dio el deporte paranaense y fundamentalmente el básquetbol capitalino. Aníbal Sánchez falleció el 3 de enero de 1990, a 200 kilómetros de la ciudad de Bahía Blanca. El ícono del baloncesto entrerriano viajaba para comenzar la cuarta temporada con Olimpo de esa localidad, cuando encontró la muerte en un accidente automovilístico. Fue el ídolo máximo del Atlético Echagüe Club y fue uno de los protagonistas del recordado ascenso del Negro allá por 1985. Además permanece en la memoria de los amantes del baloncesto por aquel recordado triple que le dio el primer Campeonato Argentino a la provincia.

La historia de Aníbal con Echagüe nace de muy pequeño. Junto con su familia vivía en calle Ruiz Moreno 1.080, a pocas cuadras del club. En realidad comenzó a jugar al básquet por casualidad. Se hizo socio de Echagüe para empezar natación. En aquel entonces tenía 7 años, cuenta Paraná Deportes.

Tras algunas semanas entrenando en la pileta del club, fue que el profesor Carlos Scocco, también monitor de básquet, lo indujo a la práctica del baloncesto. Fue allí que nació un romance inolvidable. Cuentan en Echagüe, que el Nene, como le decían, no se despegaba ni un minuto de la pelota, y mientras sus amigos jugaban a la cachada, a la escondidas y al fútbol, Aníbal se pasaba horas y horas tirando al aro. Desde joven su talento se hizo notar, tal es así que en juveniles fue convocado para integrar la selección Argentina que ganó el Sudamericano disputado por aquel entonces en Venezuela.

Corrían principios de la década del ’80 y la Liga Nacional aún no existía, si bien se hablaba de una «posible transformación» del básquet argentino. Al margen de ello en el país ya se hablaba de un tal Aníbal Sánchez y sus excelentes condiciones. De hecho, Ferro Carril Oeste lo tentó para llevárselo a su equipo.

“Aníbal era una promesa increíble. En el ’83 fue que Ferro se lo quiso llevar. Entonces yo le dije: “para que te vas a ir si con Echagüe vas a jugar Liga Nacional”. Él me miraba con cara rara, como no entendiendo nada. Yo sabía que en realidad no se quería ir porque quería quedarse en Paraná. Fue así que empezó con Echagüe, porque a partir de ese año ganamos el torneo local, después la liguilla provincial y empezamos a ascender hasta llegar a la Liga A con Aníbal como capitán y símbolo del equipo”, cuenta el dirigente Orlando Chungo Butta.

Aníbal fue un escolta talentoso, de excelente lanzamiento externo, de gran manejo de balón, con mucha técnica y un jugador muy inteligente. Su perfección la ganó a base de trabajo y sacrificio. Nunca le esquivó al entrenamiento, por el contrario.

Justamente esa temporada hubo un gran revuelo en el club. El tema estaba en que Aníbal toda su vida jugó de escolta, posición donde se convirtió en gran figura. Sin embargo, Horacio Seguí ese año lo puso como base, decisión que trajo gran contratiempo.

“Para muchos era una locura. Que Aníbal jugara de base era algo fuera de lo normal, tal es así que pareció un retroceso en su carrera. Aníbal fue un jugador con mucha capacidad para anotar y con un gran lanzamiento externo. Pero siendo base debía sacrificar sus cualidades para pasar a conducir el equipo. En el club hubo una gran discusión sobre este tema. Finalmente Aníbal de base también demostró su calidad”, agregó Butta al respecto.

Tras jugar en 1986 en la máxima categoría con Echagüe, el nene pasó a jugar a Olimpo de Bahía Blanca, lo que fue una de las transferencias más resonante de la temporada ’87, tal es así que fue nombrada hasta en “El Gráfico” con una importante ilustración.

En Bahía Blanca jugó en el año 87’, 88’ y 89’. El 3 de enero de 1990 mientras viajaba a esa localidad para comenzar la cuarta temporada con Olimpo sufrió un terrible accidente en el cual falleció. El hecho se produjo a las 16 horas, a 200 kilómetros de Bahía Blanca. En el auto iba con su familia, que de milagros se salvó. A María Florencia le faltaban 2 días para cumplir el año. Patricia, su mujer, estaba embarazada de 2 meses de María Agustina.

Ese mismo día, a las 19 horas iba a comenzar el primer entrenamiento del año con Olimpo. Aníbal no llegó, se fue sin decir adiós.