Tras el empate entre Católica y Cruzeiro, Boca quedó en un escenario de máxima tensión
El empate 0-0 entre Universidad Católica y Cruzeiro ha dejado el Grupo D de la Copa Libertadores en una situación de paridad absoluta y dramatismo puro de cara a las últimas dos jornadas.
Con este resultado, tanto chilenos como brasileños alcanzaron la línea de los 7 puntos, dejando a Boca Juniors en la tercera posición con 6 unidades. Debido al nuevo criterio de desempate por enfrentamiento directo, la Universidad Católica se mantiene en la cima por sobre el conjunto de Belo Horizonte, mientras que el equipo argentino quedó momentáneamente fuera de los puestos de clasificación directa.
A pesar de encontrarse en el tercer escalón, el destino de Boca Juniors sigue dependiendo exclusivamente de sus propios resultados. El conjunto de la Ribera tiene una ventaja estratégica fundamental: debe disputar sus últimos dos encuentros en condición de local.
El cuerpo técnico y los jugadores saben que ganando los dos partidos que restan en la Bombonera se clasificarán a la siguiente fase sin necesidad de mirar otros resultados, ya que alcanzarían los 12 puntos, una cifra inalcanzable para al menos dos de sus rivales directos dependiendo de los cruces.
La próxima fecha será una verdadera final anticipada, ya que Boca recibirá a Cruzeiro. Un triunfo ante los brasileños no solo permitiría al «Xeneize» superarlos en la tabla, sino que además le daría la ventaja en el duelo personal, factor determinante en esta edición 2026 ante cualquier igualdad de puntos. Para el cierre de la zona, el equipo argentino volverá a ser local frente a la Universidad Católica, completando así un fixture que, en los papeles, le otorga la oportunidad de definir la historia en su propia casa.
Sin embargo, el margen de error para los dirigidos por Claudio Ubeda se ha reducido al mínimo. Existe un escenario crítico que mantiene en vilo a los hinchas: si Boca pierde ante Cruzeiro en la próxima jornada y la Universidad Católica logra vencer al Barcelona de Guayaquil, el equipo argentino quedará eliminado matemáticamente en la quinta fecha.
En este supuesto negativo, los brasileños llegarían a 10 puntos y los chilenos a 10, volviéndose inalcanzables para un Boca que quedaría estancado en 6 unidades con solo tres por disputar.
Por esta razón, el duelo ante Cruzeiro no es solo una oportunidad de subir en la tabla, sino una barrera de contención vital para evitar una catástrofe deportiva antes de la última jornada. El fútbol de 2026 no da tregua y el Grupo D se encamina a una definición donde la localía y los duelos directos escribirán el capítulo final.
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