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Paraná despidió a Carlos Dalurzo, el atleta olímpico que dominó en el continente en la década del `70

Falleció días atrás y dejó un legado grande. Fue campeón sudamericano y participó los Juegos Olímpicos de Munich 1972

El atletismo argentino lamenta la pérdida de Carlos Dalurzo, el atleta paranaense que fue figura de los años 70, campeón sudamericano en los 800 metros y uno de los entrerrianos que participó de un Juego Olímpico.

Dalurzo falleció días atrás a los 73 años en Paraná, donde nació un 9 de abril de 1953. Su partida genera profundo pesar en familiares, amigos y el mundo del atletismo.

Dalurzo emergió a comienzos de la década del 70 como una promesa del mediofondo nacional. Tras consagrarse campeón sudamericano junior en Lima, fue el atleta más joven en representar al atletismo argentino en unos Juegos Olímpicos, específicamente en Munich 1972, donde registró su mejor tiempo de 1:50.6.

Dalurzo comenzó su formación atlética bajo la guía del entrenador Ubaldo Ibarra. Representando al club Estudiantes, participó en competencias juveniles desde 1969, obteniendo buenos posicionamientos en los nacionales de menores y juveniles.

El año 1971 marcó su despegue con triunfos en el Nacional Juvenil y la obtención del título nacional de mayores en los 800 metros, superando a valores consagrados de la época. Este logro le valió su convocatoria al Campeonato Sudamericano en Lima, donde ganó los 800 metros con un tiempo de 1:50.9.

Participación en los Juegos Olímpicos de Munich 1972

En 1972, Dalurzo compitió también en los Juegos Rioplatenses y fue seleccionado para una beca en Alemania Federal que le permitió prepararse para Munich 1972. En su participación olímpica, registró 1:50.6 en las eliminatorias de los 800 metros, sin lograr avanzar a semifinales.

Los Juegos Olímpicos de Munich fueron recordados por varias hazañas deportivas y tragedias, pero Dalurzo destacó por su esfuerzo y desempeño en mediofondos. Tras el evento, continuó compitiendo y obtuvo buenos resultados nacionales antes de retirarse joven, motivado por diferencias organizativas y la falta de apoyo en su país.

Tras su retiro, Dalurzo trabajó en áreas relacionadas con el deporte y la construcción, y posteriormente emprendió negocios propios. Su legado se extendió a la siguiente generación, con su hija María Carolina, destacada garrochista nacional y campeona en 2006.

El atletismo argentino recuerda a Carlos Dalurzo como uno de sus grandes exponentes del mediofondo que dejó una huella imborrable, tanto por sus logros deportivos como por su trayectoria personal.