Voley

Fausto Moussa, el pibe de Rowing que jugó en la selección Argentina U18 y ahora analiza ofertas de clubes de Liga Nacional

De chico empezó a practicar básquet para rehabilitar su brazo tras una fractura. Su explosión fue tal que varios equipos le hicieron ofertas para reclutarlo. Escolta de 17 años y 1,96 metros tiene una meta: ser jugador profesional.

LA ENTREVISTA

Plena infancia. Fausto Moussa estaba jugando con un vecino cuando se cayó y se fracturó el codo. Tenía 7 años. Llantos, lágrimas y una travesura que le demandó una operación, la colocación de dos clavos y semanas de yeso.

Para recuperar movilidad y fuerza en su brazo le recomendaron practicar una actividad deportiva. Fabián Moussa, su papá, fue un reconocido y destacado jugador de vóley. Por una cuestión lógica, Fausto empezó la misma disciplina que su padre. Fue a un entrenamiento, aunque su primera vez no tuvo mucho entusiasmo.

Papi, el vóley es un embole”, le dijo. De ahí al básquet, a la categoría Escuelita del Paraná Rowing Club.

Así fue el inicio de quien es la nueva joyita del básquet entrerriano. Fausto hoy tiene 17 años y acaba de integrar la selección Argentina U18 que jugó el campeonato Sudamericano en Caracas, Venezuela. El escolta de 1.96 metros tiene una proyección increíble, no por nada varios clubes de Liga Nacional le hicieron ofertas para sumarlo a sus canteras. Mientras define dónde continuará su carrera, dialogó con EL DIARIO para contar su experiencia.

Volviste del Sudamericano con bronca porque perdieron la final contra Brasil, aunque viviste una experiencia única.

-Fueron días increíbles. Inolvidables. Compartí una gran experiencia con mis compañeros, además de sumar muchos aprendizajes. Vestir esa camiseta es una sensación única, difícil explicar. Cuando te pones la remera de Argentina sacás fuerzas no sé de dónde. Podés estar cansado pero jugar para el país te da fuerzas para seguir y dar mucho más. Cuando me dieron la camiseta de Argentina y vi mi apellido tuve sensaciones muy fuertes, te dan ganas de llorar de la emoción. Es muy lindo.

-¿Cómo fue el momento cuando te confirmaron tu presencia entre los 12 jugadores que iban al campeonato?

-Jugamos un amistoso preparatorio contra Ameghino y tras el partido se confirmó el plantel. El entrenador (NdR: Hernán Mandole) iba llamando de a uno para decirnos si quedábamos o no. Estábamos todos sentados esperando que nos llamen. Éramos 18 jugadores. Cuando me tocó a mi y escuché mi apellido me temblaba todo el cuerpo. Estaba re nervioso. No sé cómo explicarlo. Fueron sensaciones raras. Cuando me dijo que quedaba en el plantel… uuuffff… no sé cómo explicarte lo que sentí.

-Contá ese momento.

-Te digo tal cual me habló. “Te rompiste el c… en la concentración y te fue muy bien, así que preparate que vas a ir a Caracas”. Ahí le emoción fue muy grande. También nos pidió que apoyemos y acompañemos a los chicos que quedaron desafectados. Después de esa reunión nos fuimos a comer todos juntos. Me acuerdo que comí rápido y me fui enseguida para hablar con mi viejo y contarle que estaba en la selección. No paraba de llorar. Increíble. Sucede que yo nunca estuve en la selección de Entre Ríos. Sí estuve en la de Paraná. Saltar de la selección de Paraná a la selección Argentina es muy fuerte.

-Sos un jugador de proyección, con un futuro interesante. ¿De ahora en más qué?

-Estoy analizando junto a mi familia dónde voy a seguir mi carrera. Tengo chances de San Martín y Regatas de Corrientes, pero también surgieron otras posibilidades. En estos días vamos a tomar la decisión. Estamos viendo cual es la mejor opción y donde pueda sentirme más cómodo. No solo pasa por el básquet, hay otras cuestiones que debemos analizar. A mi me queda un año más de secundaria. Eso también lo tengo que ver.

-¿De pibe soñabas con ser jugar profesional o esta posibilidad se dio a medida que fuiste creciendo?

-Siempre entrené con muchas ganas, con el deseo de mejorar y progresar. De chico fui así. A medidas que crecí ese deseo de ser jugador profesional lo empecé a sentir cada vez más. Lo sigo soñando porque aún no lo soy. Ahora estoy un poquito más cerca. Mi objetivo a largo plazo es jugar a nivel profesional.

-¿Tras el regreso del Sudamericano, el cuerpo técnico de la selección Argentina te entregó un plan de trabajo para que hagas en tu club?

-Si, tras el Sudamericano tuvimos otra reunión individual. Me dijeron que mejore la defensa y que trabaje más la masa muscular. Tengo que mejorar la estructura pensando en el próximo torneo, en junio. Quiero llegar de la mejor manera. Ya estoy trabajando para eso.

TALENTO HEREDADO

Fabián Moussa, papá de Fausto, fue un gran jugador de vóley, de los mejores que surgieron en Paraná. Se destacó en la década del ’90 en diferentes clubes. Trascendió con Rowing y también jugó la otrora Liga Nacional con Echagüe.

En su época de adolescente sus condiciones lo llevaron a ser tenido en cuenta para integrar la selección Argentina juvenil de vóley para ser parte del Mundial disputado en Rosario, en 1993.

-Estás escribiendo una historia similar a la de tu papá pero en otra disciplina. Tuviste un breve paso en el vóley.

-Solo fue una práctica. La verdad, no me gustó. Arranqué porque veía jugar a mi papá y por una cuestión lógica me acerqué a este deporte, pero no me entusiasmó para nada. Fui y le dije: Papi, el vóley es un embole”. Me miró y al toque me dijo que haga lo que quiera, algo que me guste y que disfrute. De ahí al básquet.

-A tu edad, tu papá también jugó en la selección Argentina juvenil. ¿Sos de hablar con él para compartir sensaciones y experiencias?

-Con mi papá charlo de todo. Le cuento todo y él me cuenta las experiencias que vivió. Nunca jugó al básquet pero el vivir procesos como jugador y el haber estado en distintos clubes y en selecciones me sirve para hablar, escucharlo y aprender. Mi mamá también está presente, pero tengo más charlas con mi viejo. Él también me pide consejos. Ahora empezó a jugar al básquet en la +45. Cuando vamos a tirar al aro juntos me pide que le explique cosas. Entre los dos nos enseñamos.

UN GRAN PROYECTO (POR MARCELO SOLANAS*)

“Fausto es un escolta muy explosivo, con el biotipo ideal para cumplir ese rol. Asimila y aprende los conceptos rápidamente y los pone en práctica. Es un jugador que necesita poco tiempo para desarrollar los fundamentos y los demuestra en el juego.

En este último tiempo ha tenido un crecimiento impresionante. Creció en su lectura de juego. Para corregir, debería mejorar su defensa y su uno contra uno, además de su lanzamiento de 3 puntos. Lo bueno es que él siempre está dispuesto a aprender y mejorar.

Tiene buena técnica, maneja los dos perfiles y tiene un interesante dominio de balón que para su altura es poco habitual. Es solidario, pasa bien la pelota y sabe jugar en equipo.

Personalmente siempre me llamó la atención su disciplina, no solo para el entrenamiento individual sino también en el entrenamiento en equipo. Demuestra muchas ganas de aprender, poco habitual en un chico de su edad. Siempre está atento, bien predispuesto y abierto a nuevas sugerencias. Da gusto trabajar con él.

El techo de Fausto lo va a poner él. Tiene un cuerpo ideal, un físico esterilizado. Desarrollando más su masa muscular y estando más preparado para recibir defensas extremas estará listo para dar el salto. Estamos en presencia de un proyecto muy interesante. Su paso a algún equipo de Liga Nacional y jugar con compañeros de nivel lo van a potenciar aún más”.

*Ex jugador de Liga Nacional, actual entrenador del Paraná Rowing Club.

FUENTE EL DIARIO