Hindú Club, el recuerdo de la entidad que desapareció pero que sigue presente en generaciones
Fue el primer campeón del torneo local. Llegó a jugar la Liga Nacional B, en la década del ‘90. No pudo sostenerse y por problemas financieros dejó de existir. Lo que antes era su sede hoy es un estacionamiento. Por estas horas estaría cumpliendo 90 años.
Una vida de película. Así se podría definir al desaparecido Hindú Club, fiel reflejo de “Luna de Avellaneda”, el film argentino dirigido por Juan José Campanella que cuenta la historia de una emblemática entidad deportiva que vivió su época de esplendor pero que cayó inmerso en una crisis que terminó con su existencia.
El andar de Hindú transcurrió entre la humildad y la sencillez, que tuvo su momento sublime pero que en un abrir y cerrar de ojos se quedó sin nada, luego de sufrir la pérdida de su sede por serios problemas financieros.
Hindú fue fundado como club social, cultural y deportivo el 23 de julio de 1.932. Su principal disciplina fue el básquetbol. Por estas horas estaría celebrando sus 90 años de vida, algo que no ocurrió tras su desaparición física, dos década atrás.
Al margen de su peculiar historia, su paso como entidad se hizo notar. Hindú fue uno de los clubes fundadores de la Federación Paranaense Básquetbol, posteriormente denominada Asociación Paranaense de Básquetbol (APB).
Paralelamente, fue una usina permanente de muy buenos jugadores y de recordados equipos.
Hindú, por ejemplo, fue el primer campeón oficial del torneo de Paraná, en 1932, a pocos meses de su fundación. Después repitió vuelta olímpica en 1934, 1.960, 1.969, 1990 y 1992. En total, ganó 6 campeonatos locales.
Ubicado en calle San Martín, entre Enrique Carbó y Villaguay, hoy es un estacionamiento que conserva parte de su historia. Los autos aparcan en lo que antes era la cancha de básquet, de hecho, se ven las baldosas pintadas con lo que era la zona y el triple.
Hindú no fue un club con grandes espacios, de hecho no pudo brindarle a sus socios los servicios que otros sí pudieron ofrecer. Solo se limitó a contar con básquet y vóley entre sus actividades. Sus ex jugadores aún recuerdan su paso por la entidad.

LLEGÓ LA LIGA. Hubo grandes equipos que dejaron huellas. En 1.989 llegó a la final de la Liga Provincial. Perdió con Olimpia, a la postre el campeón. Aquel equipo fue dirigido por Roberto Benvenutto y contaba con jugadores reconocidos, como Enzo Benedetich, Eduardo Musante, Gustavo Agasse, Sergio Benedetich y Gustavo Romero, entre otros. Aquella gran campaña fue el impulso para soñar con trascender e ir por más.
Por aquel entonces, el básquet se había profesionalizado con la aparición de la Liga Nacional. En Paraná, Echagüe era el club emblema.
En 1.991, y tras una gran temporada en la Liga Nacional C, Hindú fue invitado por la Asociación de Clubes a participar de la Liga Nacional B (hoy Liga Argentina), la segunda categoría del baloncesto argentino, campeonato que había sufrido varias renuncias de distintos clubes por problemas financieros.
Para Hindú, jugar Liga Nacional y mezclarse entre los mejores era un sueño, por más que no estaba en los planes. Un club tan chico dentro de una competencia grande. La dirigencia aceptó la propuesta a pesar de que hubo muchos que estuvieron en contra de esta determinación.
Tras aceptar la invitación, se armó un plantel austero pero con el objetivo de no descender. La base fue la misma que se consagró campeón del torneo local, en 1.990: Eduardo Musante, Héctor Salamone, Jorge Enrique, Néstor Terranova, Gustavo Agasse, Sergio Benedetich, Walter Bergna, y Gustavo Miró, más juveniles como Alejandro Grandoli, Juan Salamone y Juan Guillamet Chargué.
A ellos había que sumarle un referente. Hindú contrató a Gerardo Secrestat, el cordobés con pasó por Atenas de Córdoba y que venía de Pico Football Club. La conducción técnica recayó en Daniel Sánchez.
Paralalemente, se consiguió apoyo para contar con una ficha foránea. La idea fue apostar fuertemente a un extranjero determinante y que el “resto acompañe”. Primero se buscó a Rick Suttle, un conocido estadounidense que en nuestro país había mostrado sus cualidades. Esa contratación no se dio. Se terminó acordando con Joe Manley, un veterano pivot que alguna vez pisó la NBA.
El 27 de septiembre de 1.991 arrancó el torneo. A Hindú le tocó la zona B3 con Echagüe, Libertad de Sunchales, Luz y Fuerza de Misiones, Atlético Rafaela, Cosecha de Chaco y Unión Progresista de Chaco.
Manley no tuvo el mejor debut. Demostró claramente sus 4 meses inactivos y tras jugar la primera fecha rescindieron su vínculo.
En su reemplazo se anunció a Raymond Buckhanan, justo para enfrentar en la segunda jornada a Echagüe, al histórico de la ciudad que ese año venía de descender de la Liga Nacional A.
Echagüe, dirigido por Horacio Seguí y con Charles Parker como su principal figura, era candidato. Con actitud y un Buckhanan indomable, Hindú sorprendió a todos y derrotó a Echagüe 103 a 99 en suplementario, tras igualar en 90.
Buckhanan había llegado a Paraná unas horas antes del partido. Mientras en el estadio “Luis Butta” se jugaban los primeros minutos del encuentro contra Echagüe, dirigentes y el pivot estaban en el vestuario arreglando el contrato. Tras un forzado acuerdo, Buckhanan hizo su ingreso al estadio. Esa noche la rompió: metió 44 puntos.
Hindú tuvo un gran arranque de Liga B, pero a medida que pasó el tiempo se fue desvaneciendo. La campaña perdió fuerzas. A fines del ’91, Daniel Sánchez decidió renunciar a su cargo como DT. Lo reemplazó Carlos Hirschfield. Al equipo le costó ganar, aunque logró el objetivo de mantener la categoría.

ALLÁ ARRIBA, ALLÁ ABAJO. Hindú volvió a participar de la Liga Nacional B en la temporada 92/93. Esta categoría había pasado a ser el tercer escalón tras la creación del Torneo Nacional de Ascenso (TNA). Con jugadores locales, sin extranjero y con la conducción de Luciano Dobantón, Hindú cumplió una mediocre campaña.
Jugar la Liga Nacional tuvo sus satisfacciones pero también derivó en serios problemas. La atención que se le prestó al plantel de Liga no fue la misma que a las inferiores. La falta de recursos genuinos puso al club en una situación complicada en lo económico. Jugar la Liga Nacional B provocó importantes inconvenientes financieros que nunca más se pudieron solucionar.
Acorralados y sin salida, la comisión directiva no tuvo otra alternativa que poner en venta el 25 por ciento de la sede de la entidad, la cual fue adquirida por el abogado Ramón García Rau. La venta de una parte de la entidad no terminó de aliviar los problemas. El puñado de dirigentes se vieron agobiados por las deudas y así debieron vender el restante 75% del terreno. Hindú dejó de funcionar a fines de 1.998. Años después, un grupo de ex jugadores intentaron refundar el club. Lo hicieron en el predio de avenida Ejército, lugar cedido por el gobierno municipal presidido por Humberto Varisco. Duró poco tiempo ese deseo. El propósito de poner de pie a la entidad no tuvo éxitos. Hindú desapareció para siempre, aunque está en el recuerdo.
