Facundo Müller cuenta su experiencia como DT de Veltex Shizuoka, en la Liga de Japón

Facundo Müller acaba de finalizar su segunda temporada en el básquet de Japón y días atrás firmó contrato para seguir al frente de Veltex Shizuoka, equipo que juega en la Liga B3 de la ascendente Liga japonesa.

Del otro lado del mundo, el técnico paranaense vive una experiencia muy fuerte, dentro como fuera de la cancha. El DT está instalado en Shizuoka, una ciudad portuaria con alrededor de 720.000 habitantes, ubicada a 180 kilómetros de Tokio.

Hay 12 horas de diferencias entre Japón y Argentina, pero nada impide contactarse con el ex DT de San Lorenzo, Instituto, Ciclista Olímpico y Libertad para saber de su presente y de sus vivencias, a miles de kilómetros de su tierra natal.

-Acabas de finalizar tu segunda temporada en el Veltex Shizuoka. ¿Cómo la calificarías?

-Muy buena. Terminamos terceros con el 78 por ciento de triunfos. Los 2 equipos que finalizaron arriba fueron de otro nivel económico. Ficharon a jugadores de Primera y Segunda división, por lo que tenían un nivel más alto. Ellos dominaron toda la temporada. Les ganamos a los dos, pero ellos fueron más contundentes a lo largo de la temporada. En un momento ganamos 15 partidos seguidos, algo que es muy difícil de lograr. Una pena que el torneo se haya jugado sin playoffs. Si hubiera sido así llegábamos en el mejor momento de la temporada y quizá podríamos tener chances contra esos dos equipos. Terminamos con 35 ganados y 10 partidos. Tuvimos la mala fortuna que esos dos equipos entraron a la Liga de Japón esta temporada, marcaron diferencias y no pudimos ascender.

-¿En la estructura de Veltex existe la presión por el resultado o los objetivos pasan por otros propósitos?

-Es básquet profesional y exigen ganar. La diferencia con Argentina es que hay menos presión al momento de jugarse el partido. El público es súper educado y cuando se pierde se acepta la derrota como parte del juego. Eso no significa que a los dirigentes les dé lo mismo. La exigencia es como en Argentina, aunque se manifiesta de otra manera.

-En lo personal, la temporada pasada fue de adaptación. ¿Y ésta, cómo la definirías?

-La temporada pasada fue todo nuevo para mí y tuve que conocer un montón de cosas, tanto a los propios jugadores como a los rivales, sumado a la adaptación fuera de la cancha. En este segundo año ya conocí más la competencia, a los jugadores y hasta tuve la posibilidad de tener mayor participación para armar el plantel. Pudimos fichar jugadores que se identifiquen más con mi sistema de juego y por eso también jugamos mejor que en la temporada pasada. Este año me sentí mucho mejor, más cómodo.

-¿Cómo es tu vida en Japón?. ¿Te hacés tiempo para pasear, recorrer?

-Sí, claro. No hay mucho tiempo porque acá los partidos se juegan sábado y domingo. Jugás dos veces contra el mismo equipo en la misma cancha. Los partidos se juegan los fines de semana y se entrena de lunes a viernes. Las pocas veces que tuvimos libres me fui a pasear a otras ciudades, como Tokio, que está a 3 horas de donde vivo. También vino mi familia y pudimos recorrer. Japón es un país muy lindo, es conocer otro tipo de vida porque somos muy diferentes. Es un aprendizaje constante.

-¿Qué podés decir del jugador japónes y qué diferencias encontrás con el argentino?

-Es muy obediente, disciplinado y respeta mucho al entrenador. Ese respeto está en el colegio, en la universidad o en trabajo. El jefe es muy respetado y sus decisiones no se discuten. Entrenan y trabajan mucho y están siempre bien predispuestos. No hay que repetir mucho las indicaciones porque las entienden rápidamente y tratan de ejecutarlas. Acá los chicos aprenden a jugar al básquet en los colegios. En Argentina los chicos van al club y de muy pibe entrenan o juegan con amigos. Es ahí donde se logra tener una técnica diferente y más juego. A los japoneses les falta eso, más roce, más competencia, más encuentros de adolescentes. Acá un jugador generalmente debuta en Primera a los 22 o 23 años, cuando termina la Universidad. En Argentina los jugadores debutan en Primera siendo más jóvenes. Ahí radica la diferencia. Otra cosa, la B League lleva 6 años, es muy nueva si la comparamos con nuestra Liga Nacional que lleva 35 años. Es un placer entrenar a los jugadores japoneses.

-¿Cómo fue entrar en su mundo?

-El jugador japonés en una reunión se haya más para expresarse y decir lo que piensa. Cuando el año pasado descubrí eso empecé a implementar reuniones. No reuniones largas, cortas, en las cuales dejaba que hablen ellos para conocerlos más, ver qué sienten con el juego y el sistema. Eso me sirvió para entenderlos mejor.

-Qué importante debe ser tu traductor para que tu mensaje les llegue. -El traductor que tengo es fundamental. Koji es un japonés que vivió en Argentina durante 15 años. Era jugador de fútbol. Jugó en el ascenso y estudió en la Universidad de Buenos Aires. Habla y escribe muy bien en español. Acá la mayoría de los jugadores no hablan en inglés, entonces, yo hablo en español y él lo traduce al japonés. Es clave. Tengo mucha confianza y es una muy buena persona. Al venir del deporte entiende lo que es un vestuario, el momento de la derrota o la victoria. En algún momento fue traductor de Juan Esnáider cuando dirigió en Japón. Entonces, ya había hecho este trabajo. Tiene experiencia. Valoro muchísimo su presencia.

CUESTIÓN PERSONAL

-¿Por qué la tercera categoría de Japón y no la Liga Nacional en Argentina?

-Me siento adaptado a esta Liga, por más que estar lejos es duro tanto para mi como para mi familia. Acá veo también la B2 y la B1 para tener un conocimiento de las tres categorías de Japón. Me gusta entrenar y trabajar acá. Cuando vine en el 2017 a entrenar un mes a la selección de Japón me volví a la Argentina pensando en regresar y dirigir un equipo. Lo conseguí y ahora estoy por empezar mi tercera temporada. Estoy totalmente adaptado. Más adelante seguramente volveré a la Liga Nacional porque es de donde salí. Sigo la Liga y algún día me gustaría volver.

-¿Porqué crees que te volvieron a elegir y porqué vos aceptaste seguir en la estructura del Veltex?

-Porque estamos haciendo un buen trabajo entre todos. Cuando llegué el equipo había salido décimo en la temporada anterior y en la siguiente salimos cuarto. Este segundo año finalizamos terceros. La temporada que viene el objetivo es ascender. Estamos llevando un programa y una continuidad. Este año vamos a mantener el equipo y vamos a contratar un par de jugadores nuevos para intentar jugar con el sistema que veníamos aplicando. El presidente viene hablando del ascenso desde que llegué y vamos camino a conseguirlo. Por eso no dudé cuando tuve la oferta de renovación para intentar lograrlo en la temporada que viene

-Esta temporada llevaste al argentino Alexis Elsener. -Jugó muy bien. Es muy físico, rápido y se destacó. Fue muy regular e importante. Buscaremos que siga. También conté con mi asistente argentino, con Guido Fabris. Fuimos 3 los argentinos en el plantel.