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BASQUETBOL - NACIONAL ( 20/09/2020 10:32:20 a.m.)
Eduardo Villares: “Podría haber seguido jugando 2 o 3 años más, pero se dio así y no me arrepiento”

ImagenLe puso punto final a su trayectoria como basquetbolista en el 2013 y apenas lo hizo comenzó a incursionar en el automovilismo, su gran pasión de toda la vida. Radicado en La Banda, Santiago del Estero, contó su vida lejos de su Paraná natal. Sus competencias en Karting, las carreras virtuales junto a su amigo Matías Russo y su vida como comerciante: “El dejar de jugar me abrió puertas para conocer otra realidad. Los basquetbolistas profesionales vivimos dentro de una burbuja”, dijo.

 

POR PABLO ROCHI

Muchas son las historias reveladas de deportistas profesionales que se destacaron en una actividad pero que, en realidad, se definieron como apasionados de otras disciplinas. La de Eduardo Villares es una de ellas, claramente.

El entrerriano fue un extraordinario basquetbolista, con una enorme y renombrada trayectoria, pero que, paralelamente, siempre remarcó su amor y entusiasmo por el automovilismo.

Villares dejó de jugar al básquet en el 2013, tras 17 temporadas en la Liga Nacional. Hoy, lejos de su Paraná natal, vive en La Banda, Santiago del Estero, donde echó raíces, tiene su familia y sus locales comerciales.

El ex Echagüe y Sionista de Paraná, y Central Entrerriano de Gualeguaychú, entre otros clubes, admitió que no se arrepintió de retirarse a los 34 años y que su vínculo con el deporte está en el automovilismo. Desea fervientemente volver a la pistas tras el parate por la Pandemia, mientras tanto, participa de las carreras virtuales con su simulador.

Papá de Valentín (9 años), Lucero (7) y Francisca (5 meses), uno de los basquetbolistas entrerrianos más destacados de los últimos tiempos contó sobre su vida, la decisión de su retiro y el amor incondicional por los fierros.

-¿Qué es de la vida de Eduardo Villares?.

-Después que dejé de jugar al básquet comencé con la vente de ropa, con un local exclusivo de una marca de jeans muy conocida en todo el país. Y hace poco días abrí otro local pero de ropa deportiva, con diferentes marcas. Tengo mis dos locales en La Banda, donde resido desde hace un tiempo. Me dedico de lleno al comercio. Después, en lo deportivo, sigo jugando al básquet en la categoría Más 40 años. Estoy en un torneo que se llama NBA, Nuevo Básquet Amateur. Es una Liga que tiene categorías Más 35, Más 40 y Más 50 años. En esta última juega Miguel Cortijo. Desde ya, participo para divertirme, para correr un rato y, fundamentalmente, comer asado con los muchachos. Como lo hacen todos a esta edad.

- ¿Y tu incursión en el automovilismo?.

-Estaba corriendo en karting, pero con el tema de la pandemia se frenó todo. Se complicó no solo por el coronavirus sino porque también se encareció todo. Ahora no sé qué va a pasar. Correr en la actualidad se hace muy difícil. Necesitas tener un sponsors o varios porque los gastos son muchos. Yo estaba corriendo en la Rotax Grand National del NEA. Es una categoría que se corre en Sunchales, Colonia Caroya, La Rioja, Santiago del Estero, Tucumán, Formosa. Después, con el automovilismo me di un gustito grande de correr el Turismo Pista 1.600 Entrerriano, por lo que estuve compitiendo en Paraná, el año pasado. Tenía muchas ganas de correr en mi ciudad y lo pude hacer.

-¿Es cierto que ante la falta de carreras en pista te metiste de lleno en el automovilismo virtual?.

- Sí, estoy re metido. Ahora que no hay carreras en pistas me enganché con las carreras virtuales, con el simulador. Ya que no se puede gastar nafta y gomas  ahora gasto internet y electricidad. Me invitó mi amigo Matías Russo, me incluyó en un grupo donde participan varios paranaenses y me sumé para competir en DTM.

-La pandemia y la falta de competencias llevó a muchos pilotos a incursionar en las carreras virtuales, incluso corredores muy reconocidos. Para algunos es muy interesante, para otros solo una diversión.

-Está claro que no es lo mismo, aunque no deja de estar muy bueno. Es casi real, de hecho, muchos pilotos de primer nivel lo usan para entrenar. Es como que el basquetbolista vaya a tirar al aro. Entre otras cuestiones, ayuda al conocimiento de las pistas. Hay simuladores de gran tecnología que tanto al volante como a la pedalera lo sentís como si fuese real, con las mismas sensaciones que si estás en pista. Con Matías Russo no solo competimos en DTM sino también en el Rally santiagueño. Este fin de semana nos toca fecha en Suiza.

-Explicame eso. ¿Cómo Rally santiagueño y corren en Suiza?.

-Lo fiscaliza la Asociación Santiagueña de Rally pero se corre en los tramos que tiene la World Rally Card, que son por diferentes países. Son aproximadamente 9 fechas. Después de correr en Suiza creo que en el próximo tramo es en Marruecos. A diferencia del Rally tradicional, en el Rally virtual uno corre solo, no tiene copiloto. El mismo programa te va adelantando las curvas. Vos solo manejas. La hoja de ruta lo tenés en el programa. Está muy bueno. Y en el DTM corrimos en Jacarepaguá y el próximo es Imola, después Spa-Francorchamps en Bélgica y Silverstone. La verdad que está muy bueno, me enganché, me divierto y aprendo.

-Ahora bien, ¿qué encontrás en el automovilismo que en el básquet no lo palpaste?.

-Adrenalina tenés en ambas actividades. Las pulsaciones previas a un partido o cuando te subís a un auto están a mil. El básquet me atrapó y fue mi trabajo durante mucho tiempo. El automovilismo, en cambio, fue mi gran pasión de toda la vida. En las concentraciones me levantaba temprano a ver las carreras y mi compañero de habitación me cagaba a puteadas. Juan Cantero, con quien compartí muchos años en el básquet, sabe de lo que estoy hablando. Después, recuerdo que al mediodía íbamos a comer con todo el plantel y en el restaurante le pedía al mozo que me ponga las carreras. “Maestro, poneme TyC Sports que está Carburando, o la TV Pública”. Mis compañeros me decían de todo. Ojo, algunos de ellos se terminaron enganchando con las carreras. A Juan Cantero una vez me lo llevé a ver el TC a Posadas. Otros me decían “Narigón, qué le ves a las carreras…rin, rin rin…siempre igual”. Y yo les respondía, “nunca lo vas a entender sino estuviste alguna vez arriba de un auto de carreras”.

A FONDO

-Dijiste que el automovilismo fue la pasión de toda la vida. ¿De chico también ibas a las carreras?.

-Sí, siempre. De pibe también me gustaban mucho las motos. Las carreras de Moto Cross. Pasa que siempre mamé el automovilismo, desde muy pibe. Mis primos corrían, mi viejo llegó a correr algunas carreras y también le manejó el micro cuando mis primos corrían en la Fórmula Entrerriana. Entonces, yo crecí en las carreras. De chico iba al Rowing y jugaba al rugby y después al básquet, pero el automovilismo fue lo primero que conocí. En mi cabeza siempre estuvo que el día que dejara de jugar profesionalmente al básquet algo de automovilismo iba a hacer. Y así fue y así es.

-¿Siendo jugador profesional de básquet no pensaste en que podrías estar arriba de un auto?.

-Siempre dije que si no hubiese sido basquetbolista me hubiese encantado ser piloto profesional de automovilismo. A mi el básquet me atrapó de golpe. Yo tenía locura por el rugby, y un día me invitaron a jugar al básquet. Acepté y al tiempito entré a una selección, y ahí arranqué con todo. No pasó mucho y me llamaron para jugar en Echagüe, en la época que jugar en Echagüe era como ir a Los Ángeles Lakers. Ahí me dí cuenta que tenía de condiciones, me puse metas y llegué a ser basquetbolista profesional. Igual, la pasión por el automovilismo nunca se me fue.

-Después de una muy buena carrera profesional decidiste dejar de jugar profesionalmente a los 34 años. La verdad, estabas para seguir.

-Sí, la verdad que sí. Podría haber seguido jugando 2 o 3 años más, pero se dio así y no me arrepiento. Tomé la decisión a sabiendas que dejaba el básquet y tenía enseguida un desafío lindo con la venta de ropa. Y como tuve la cabeza ocupada, no me costó dejar. Ese traspaso de ser jugador profesional a no hacer nada de un día para el otro es muy difícil, pero la verdad que yo no lo viví, no lo sufrí. El día que uno se retira tiene que estar preparado porque sino la cabeza te quema. El saber que no tenés que ir a entrenar y preguntarte qué hago, es muy complicado.

-Hoy que pasó el tiempo de aquella decisión, ¿no te quedaste con ganas de más, de seguir jugando?.

-No, nunca lo extrañé. Mirá, el primer año que dejé de jugar fui solamente dos veces a la cancha. Fui cuando vinieron a jugar a Santiago del Estero tanto Juan Cantero como Damián Tintorelli, que son mis amigos. Después, nunca más fui a la cancha. Ni a ver Quimsa ni tampoco a Ciclista Olímpico, los dos equipos donde yo jugué en mi época de profesional. Recién la temporada pasada compré el abono y empecé ir otra vez a la cancha, pero nunca lo extrañé.

-Cerraste una etapa y abriste otra totalmente diferente. Eso fue clave.

-Tal cual. La decisión de dejar de jugar fue una enseñanza grande y me abrió las puertas para conocer otra realidad. Pienso que los basquetbolistas profesionales vivimos dentro de una burbuja. Jugamos al básquet, nos pagan bien, vamos a buenos hoteles, viajamos y demás. No se tienen grandes responsabilidades como las que hoy sí tengo. La responsabilidad y preocupación de tener que pagar el alquiler de mis locales, de pagar IVA, de pagar otros impuestos, de cubrir cheques y un montón de otras cuestiones que como jugador ni sabés que existen. Entonces, a los 34 años podría haber seguido jugando, pero con la decisión que tomé aprendí mucho de otras cuestiones que hoy me sirven para tener mis emprendimientos.

MANO A MANO

-Tenés que elegir. ¿Ver un partido de Liga Nacional o una carrera del TC?.

-Una carrera del TC. Sí, olvidate. Me pasa que a veces estoy viendo la NBA y sé que hay una carrera y cambio de canal para ver la carrera.

-¿Nunca pensaste en ser técnico o asistente?.

-No, por ahora no. El presidente de Ciclista Olímpico me llamó para que me acerque al club, pero solo quedó en eso. Obvio, no me voy a meter donde no me llaman.

-¿Pero te gustaría tener un puesto en una estructura de Liga Nacional?

-No lo descarto para nada. Sería un lindo desafío. Me gusta, claro, pero te repito, si no me llaman no voy a ir a ofrecerme. Acá en La Banda tengo el negocio a tres cuadras del club, tengo relaciones con todos los jugadores, conozco al cuerpo técnico, a los dirigentes. Si se da y me convocan, acepto, voy para adelante.

SU CARRERA DEPORTIVA

Eduardo Villares nació el 17 de enero 1979 en Paraná. Comenzó a jugar el básquet en Rowing, paso por Recreativo y luego fue reclutado por Echagüe. Hizo una apuesta grande para su carrera y se fue a Vélez Sarsfield. Posteriormente, lo hizo en La Unión de Colón y Conarpesa de Puerto Madryn, equipos del Torneo Nacional de Ascenso.

Luego, le llegó la posibilidad de jugar Liga Nacional A. Representó a Central Entrerriano de Gualeguaychú, Ben Hur de Rafaela, Quilmes de Mar del Plata, Sionista de Paraná, Regatas de Corrientes, Ciclista Olímpico de La Banda y Quimsa de Santiago del Estero.

Se retiró en 2013 tras consagrarse campeón con la selección de Entre Ríos en el campeonato Argentino que se realizó en Concordia.

 
 
 
 
 
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